Food Porn in Morocco
Salam Alekum!
He pasado una semana inolvidable en Marrakech y voy a hacer una serie de posts que no te puedes perder. Como bien dicen, es una ciudad de bellezas ocultas y las voy a ir revelando una a una. No todas, pero las suficientes como para que te den ganas de ir y las descubras por ti misma, si no lo has hecho ya. La primera es... ¡la comida! ¿Qué he comido estos días? ¿Se puede comer healthy y vegetariano en Marruecos? Bah oui! He recogido los sitios que más me han gustado para ti. Tengo que decir que lo que más me ha gustado es lo abrumadora que puede llegar a ser la explosión de olores y colores, junto con la sobreabundancia de especias, (aunque a veces parece que todo sabe igual y ya no distingues qué estás comiendo). Es una mezcla tan particular e intensa que sólo puedes disfrutar en cuanto te relajas, (y eso suele suceder después de pasar por el Hammam, cosa que veremos en el post que dedicaré a la Healthy Beauty), aceptas todo lo habido y por haber y te entregas al fluir de la vida, a los sentidos, ¡y al verdadero placer! Porque no te puedes ir de Marrakech sin haber sentido ese alimento primario tan arrollador como es la alegría pura, en esencia, sin pulir.
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Hello Superkalibrócolis!
Este es un arroz que preparé el otro día y me quedó muy rico. It's so easy, ideal para el mediodía y perfecto para comer con palillos* como a mí me gusta (I eat todo con palillos, excepto la sopa), y compartir con quien más quieras (¡compartir es un alimento primario!). Me encanta porque la sencillez y la naturaleza bicolor (verde y blanco) de este plato me producen sosiego, equilibrio y además su elemento estrella es el brócoli, un alimento superpower, declarado como anticáncer.
En platos como este me divierte mezclarlo todo y crear un efecto mandala, donde el orden sucede a través del "dejar que suceda", algo así como un orden cósmico o un orden caótico pero sin sus connotaciones occidentales negativas, sino dando lugar a aquellas que dejan ser las cosas por lo que son. Dejan caer las hojas, dejan fluir el río, dejan que todo se coloque en su lugar, de forma natural.
*Una cosa por la que me encanta comer con palillos es que puedes coger y detenerte ante cada alimento, desde el más pequeño granito de sésamo hasta el trozo de zanahoria más grande y otorgarle la importancia que se merece, así como saborearlo por separado o probar con distintas combinaciones cada vez. ¡Porque nunca hay la misma! Y porque la textura, gusto y temperatura de la madera me parecen más agradables que los del metal. Y por supuesto estos utensilios son menos agresivos que un tenedor y un cuchillo (¡una vez me clavé uno en la mano intentando quitar un hueso de aguacate y no me hizo demasiada gracia, urg!). Pero, sobre todo, me gusta comer todo con palillos porque es mucho más divertido. Comiendo con palillos, ¡nunca me aburro!
¿Quieres saber cómo preparar el Broccoli Rice? ¡Toma nota! Ñam!
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