
Konnichiwa! Hi guys!
Me hace mucha ilusión compartir y
ponerle un nombre a esta healthy receta porque es la
primera que comparto y fijo para este blog, para mí misma ¡y para vosotros! De ahí el sentido. El dibujito para este post no podía ser otro que el de la
Kali que saca la lengua, dispuesta a nutrirse y saborear, completely receptiva al mundo sensible de la
vista, el
olfato y el
sabor. Y por qué no, del
tacto, dado que en algunos países comen con las manos. Personalmente suelo comer casi todas las comidas con palillos (de madera), pero esta me gusta con tenedor o con cuchara. Una vez, en una experiencia escénica de
El Teatro de Los Sentidos, comí a ciegas, con las manos y fue superkaliexciting.
Mi segundo alimento fetiche, después de la remolacha, bueno en realidad fue el primero (ya os conté en un post de
Instagram que mi madre los comía sin parar cuando estaba embarazada de mí y algo se me pegó), es el
aguacate. (Avocado Grrruuaarrrñam!) Y de este plato, como veréis, sobresalen tres colores: el
rojo oscuro (remolacha), el
verde claro (aguacate) y el
naranja intenso (calabaza!). Kling! Y, mezclado, desprende un dorado vespertino y mágico como el carruaje de Cenicienta. De ahí su nombre:
GOLDEN CINDERELLA! *Lo
recomiendo para la
cena, me han dicho que convierte los sueños en realidad.
Es un plato de contrastes que se amoldan dulcemente, medio
cocinado medio
raw, medio
tibio medio
frío, con una amplia
gama de colores (¡comed todos los colores del arco iris a lo largo de la semana, hyper recommended!) y que sienta muy confortable en el estómago antes de cerrar los ojos y caer en la fase REM.
Como decían en un anuncio de pizzas argentinas que me hace mucha gracia: ¡Probála!
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